10 años más tarde…
¡¡¡Mi permiso de circulación ha caducado!!!
Al recibir el aviso de caducidad, mi mente recorrió el túnel del tiempo hasta el año 95. Un año en el que mi vida cambiaba sustancialmente, ya que empezaba mi carrera universitaria, también me aumentaban ligeramente el salario, entre muchísimas cosas más.
Es curioso como una simple trámite burocrático, te puede traer tantos recuerdos.
Hoy, a las 9 de la mañana en el “centro médico” oficial, he iniciado dicha tramitación:
1º - Pagas 41,00 euros (36,50 de la revisión y 4,50 de las fotos).
2º - Te hacen la foto: La chica me comenta que he quedado muy bien y yo le insinuo, “¿no será que he quedado un poco torcido?”. Ella contesta un rotundo noooooo y concluye el diálogo con un “no te preocupes estas fotos no las mira nadie y acaban en el fondo de la cartera”.
3º - Pasas al primer doctor: A los buenos días le sigue un interrogatorio muy profesional. ¿sufre usted alguna enferemedad? ¿es diabético? ¿alguna cardiopatia? ¿ataques de epilepsia? ¿le han operado alguna vez? ¿se medica? ¿fuma? … Respondo un No a todo excepto en la pregunta ¿Bebe? que digo “lo normal” con cara extraña (me ha venido a la cabeza esa campaña de tráfico que decia “Si bebes, no conduzcas”, me he acojonao, pensando que no pasaria la prueba). Finalmente me hace leer 6 letras al fondo que contesto con suma facilidad.
4º - Pasas a la prueba de coordinación: La he hecho entera, resultado 6 segundos, máximo permitido 20 segundos (Oe, oe, oe).
5º - Pasas al segundo doctor: Según la chica, como tengo 29 años y tengo buena salud no era necesario parsar la última prueba. Vaya, con la ilusión que tenía yo. Así que no puedo deciros de que iba la última prueba.
Con un resultado “Positivo” me he ido al Racc para obtener un carnet provisional y en 30 días ya tendré el nuevo para seguir disfrutando del maravilloso mundo de las caravanas, los aparcamientos, las multas, …
Hoy mi sonrisa no era la misma que hace diez años, algo habrá cambiado.



